lunes, 9 de septiembre de 2013

Duelo
El duelo es, por lo general, la reacción a la pérdida de un ser amado o de una abstracción equivalente: la patria, la libertad,  etcétera.

El duelo intenso, reacción a la pérdida de un ser amado, integra el mismo doloroso estado de ánimo, la cesación del interés por el mundo exterior -en cuanto no recuerda a la persona fallecida-, la pérdida de la capacidad de elegir un nuevo objeto amoroso -lo que equivaldría a sustituir al desaparecido-, y el apartamiento de toda función no relacionada con la memoria del ser querido.

Presenta gran gasto de tiempo y de energía psíquica, continuando mientras tanto la existencia psíquica del objeto. En el duelo el mundo aparece desierto y empobrecido ante los ojos del sujeto.



Melancolía
La melancolía, cuyo concepto no ha sido aún fijamente determinado, ni siquiera en la psiquiatría descriptiva, muestra diversas formas clínicas, a las que no se ha logrado reducir todavía a una unidad y entre las cuales hay algunas que recuerdan más las afecciones somáticas que las psicógenas

La melancolía se caracteriza psíquicamente por un estado de ánimo profundamente doloroso, una cesación del interés por el mundo exterior, la pérdida de la capacidad de amar, la inhibición de todas las funciones, y la disminución del amor propio. La pérdida es de naturaleza más ideal. El objeto no ha muerto, pero ha quedado perdido como objeto erótico.

La pérdida, causa de la melancolía, es conocida al enfermo, el cual sabe a quién ha perdido, pero no lo que con él ha perdido.

El melancólico muestra, además, otro carácter, que no hallamos en el duelo, una extraordinaria disminución de su amor propio, o sea un considerable empobrecimiento de su Yo. Describe su Yo como indigno de toda estimación, incapaz de rendimiento valioso alguno, y moralmente condenable. Se dirige amargos reproches, se insulta y espera la repulsa y el castigo.

En el melancólico, se observa  el deseo de comunicar a todo el mundo sus propios defectos, como si en este rebajamiento hallara una satisfacción.



Porque el dolor en el duelo

Existe un carácter esencialmente doloroso debido a la elevada carga de anhelo
que no puede ser satisfecha y que se concentra en el objeto perdido.

Resolución del duelo

Implica que el sujeto va comprendiendo gradualmente que el objeto amado no existe más. Este trabajo de duelo culmina cuando el yo queda libre y sin inhibiciones, depositando la libido sobre un nuevo objeto.

En la melancolía, en cambio, la libido libre no fue desplazada sobre otro objeto sino retraída sobre el yo, es decir, se produjo una identificación del yo con el objeto perdido, y de esta manera los reproches del yo hacia la persona perdida se convierten ahora en autorreproches.


En el fondo, la pérdida importante ha tenido lugar en el propio yo. Los reproches con los cuales el enfermo se abruma corresponden en realidad a otra persona, a un objeto erótico, y han sido vueltos contra el propio yo (regresión de la libido del yo), autorreproches que se dirigen desde la conciencia moral.